Altea: cal y azul que invitan a parar
Las callejuelas empedradas conducen a una iglesia con cúpula azul que mira al mar como si respirara con él. Aquí, el sonido de los pasos rebota suave y los talleres artesanos abren puertas blancas. Un paseo al atardecer por el paseo marítimo, seguido de un baño tibio, convierte la jornada en un poema breve que cabe entero en el pecho.